"JOCOSIDADES DE LA POLÍTICA VENEZOLANA (I)" Por Carlos G. Hernández R.
"DIVAGANCIAS DE UN DESOCUPADO"
¡La pereza no es más que el hábito de descansar antes de estar cansado!
Un sitio para vagos y desocupados
por: ELMOR ZILLÓN BLANCO
Un joven venezolano de la capital termina el bachillerato y no tiene ganas de seguir Estudiando. El padre, quien dice ser un chavista furibundo, lo aprieta y le dice:
— ¡Ah! ¿Conque no quieres estudiar?
— ¡Bueno! ¡Yo vagos no mantengo en mi casa, así que vas a trabajar! ¿Estamos?
Al día siguiente, el padre del joven en referencia, quien tiene algunos amigos políticos, dada su larga trayectoria de 15 años en el gobierno, trata de conseguirle un trabajo y habla con uno de sus camaradas, antiguo compañero de armas y actualmente alto funcionario del Gobierno.
— ¡Aló!, ¿Rodríguez? ¡Épale, hermanazo! ¿Cómo estás? ¡Te habla el capitán Pedro Honestidad, el Presidente de la Comisión Supervisora de Bombillos Quemados de la Asamblea Nacional! ¿Cómo está la vaina? ¿Cómo está la familia?
JOCOSIDADES DE LA POLÍTICA VENEZOLANA (I)
Imagen tomada de Internet
PARECE UN CHISTE, PERO, ¡NO LO ES!
PARECE UN CHISTE, PERO, ¡NO LO ES!
Un joven venezolano de la capital termina el bachillerato y no tiene ganas de seguir Estudiando. El padre, quien dice ser un chavista furibundo, lo aprieta y le dice:
— ¡Ah! ¿Conque no quieres estudiar?
— ¡Bueno! ¡Yo vagos no mantengo en mi casa, así que vas a trabajar! ¿Estamos?
Al día siguiente, el padre del joven en referencia, quien tiene algunos amigos políticos, dada su larga trayectoria de 15 años en el gobierno, trata de conseguirle un trabajo y habla con uno de sus camaradas, antiguo compañero de armas y actualmente alto funcionario del Gobierno.
— ¡Aló!, ¿Rodríguez? ¡Épale, hermanazo! ¿Cómo estás? ¡Te habla el capitán Pedro Honestidad, el Presidente de la Comisión Supervisora de Bombillos Quemados de la Asamblea Nacional! ¿Cómo está la vaina? ¿Cómo está la familia?
El
hombre hace una pausa, mientras escucha la voz proveniente del otro lado de la
línea telefónica
—
¿Cómo que no conoce a ningún Pedro Honestidad, mi hermano? ¡Yo estoy de
diputado en la Asamblea Nacional, por el Estado Amazonas!
El
hombre hace una pausa y escucha la voz del otro lado de la línea
—
¡No! Yo no conozco ese Estado ni en fotos. ¡Nunca he estado allí, ni como
cadete ni como nada! Tú sabes cómo se manejan las vainas en este país. Simplemente
me metieron en esa lista y ya.
Pausa
—
¡Sí! Mi nombre es Capitán Pedro
Honestidad, pero allí todos me conocen como Pimentón!
Nueva
pausa, mientras escucha la voz de su interlocutor
—
Coño, mi hermano: incluso fuimos compañeros de armas, aunque sé que no pudiste
terminar la Academia porque te dieron de baja por el problema aquel en que te
metieron injustamente con unos fondos de una cantina. ¿Te acuerdas ahora? Yo te
hice una segunda cuando se extraviaron accidentalmente unos papeles del
expediente. Recuerdo que una vez nos metiste una mierdera porque le caímos
palos en el juego final del campeonato de Béisbol, y el equipo de segundo año,
les dimos una paliza a los de cuarto año, donde tú eras uno de los lanzadores
estrellas.
Nueva
pausa
—
¡Qué bueno que no has olvidados a los amigos, vale!
—Bueno,
¡lo de Pimentón, viene por aquello que está presente en todos los guisos que se
cocinan en este país!
Pausa:
—
¡Menos mal que te estás acordando ahora de aquella vaina! Una vez hasta salimos
juntos con aquellas muchachas de Tacarigua y llegamos retardados y nos
castigaron en la misma celda!
Pausa:
—
¡Si, vale! ¡Esos tiempos no volverán! ¡Ahora eso es otra cosa! Yo no voy por
allá! Eso está cambiadísimo.
Nueva
Pausa.
—
¡No, qué va! ¡Claro que me arrecha! Pero no puedo decir nada. ¡Tú bien sabes
cómo son de jodedores esos tipos en la Asamblea! Esos son unos salvajes
inútiles y sin educación. ¡Una pila de marginales! ¡Imagínate cómo es la vaina,
que en estos días fue mi hija a buscarme a la Asamblea. Estaba acompañada de
unas amiguitas y compañeras de la Universidad. Bueno, compadre: usted no va a
creer lo que le voy a contar:
Pausa,
mientras escucha atentamente:
—
¡Nooo! ¡Qué vá! ¡La vaina fue peor que
eso! Resulta que la niña, junto con sus amigas, llega a la Sala de Deliberaciones,
donde varias Comisiones se encontraban en Sesiones de Trabajo o estaban por
comenzar. La muchacha se acerca a una de las mesas de trabajo y alguien de los
que estaban allí jugando al Dominó, para no parar la partida en desarrollo, que estaba muy pareja y en sus tramos finales, llamó a alguien que estaba en el otro extremo de la sala y le preguntó, a grito
limpio, que si sabía dónde se había metido Pimentón, ya que había alguien que
lo estaba buscando.
Resulta
que desde el otro lado, en donde estaban hablando pura paja y chateando, o
mirando fotos de mujeres en Internet, preguntaron que quién me buscaba. Y el
animal no hizo otra cosa, sino voltear y mirar la cara de mi hija. Luego se
voltea de nuevo, y sin preguntar nada,
grita algo así “que a juzgar por el enorme parecido conmigo, me buscaba la
Pimentoncita. ¿Qué te parece?
Nueva
pausa:
—
¡Tienes mucha razón, mi caballo! ¡Son de lo último! ¡Unos marginales! ¡El mundo
civil, es muy diferente al mundo militar! ¡Eso es otra cosa! ¡No hay punto de comparación! ¡Son unos buenos para nada! ¡Estoy completamente de acuerdo contigo! ¡No hay nada como el mundo de las armas!
Nueva
pausa
—
¡Gracias, hermano! ¡Mira vale! , Te llamo por lo siguiente. ¿Te acuerdas de mi
hijo? Bueno, terminó de Bachiller y no quiere estudiar más por ahora. Entonces
me acordé de ti, y por eso te llamo para pedirte un pequeño favorcito. Necesito que me hagas un favorcito: Yo necesitaría un puesto para mi hijo
como para que empiece a trabajar mientras decide si va a seguir estudiando. El
asunto es que haga algo, y no ande por allí de vago como casi todos los hijos de
los compañeros camaradas. ¿Me entiendes? Quiero que el muchacho aprenda a
valerse por sí mismo. Tú sabes cómo es la vaina: si no se ocupa, va a terminar siendo un malandro más en este país! Ya pronto me sale el puesto como Agregado Militar de una embajada en Europa, pero mientras tanto quiero que se mantenga ocupado.
A los 3 días, el hombre recibe una llamada del tal Rodríguez:
— ¡Pedro!, ya te tengo el puesto para tu hijo como Asesor de la Comisión de Salud del Congreso.
Unos 90.000 bolivarianos por mes más viáticos y algunos extras.. ¿Está bien?
¡No Rodríguez! Eso es una locura! Él recién empieza y no sabe nada de nada. El tiene que comenzar de abajo.
A los 2 días, de nuevo Rodríguez:
— ¡Pedro!, ya lo tengo, le conseguí un cargo de Secretario Privado de un diputado. El sueldo es más modesto: unos 50.000 bolivarianos mensuales más cesta tickets y viáticos en dólares. ¿Qué tal?
— ¡Nooo Rodríguez! ¡Mi hijo recién terminó el colegio vale! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada. Quiero que sienta la necesidad de estudiar. Quiero que deba aprender a valerse por sí mismo y sepa cómo se bate el cobre. ¿Tú me entiendes?
Al otro día, otra vez Rodríguez:
A los 3 días, el hombre recibe una llamada del tal Rodríguez:
— ¡Pedro!, ya te tengo el puesto para tu hijo como Asesor de la Comisión de Salud del Congreso.
Unos 90.000 bolivarianos por mes más viáticos y algunos extras.. ¿Está bien?
¡No Rodríguez! Eso es una locura! Él recién empieza y no sabe nada de nada. El tiene que comenzar de abajo.
A los 2 días, de nuevo Rodríguez:
— ¡Pedro!, ya lo tengo, le conseguí un cargo de Secretario Privado de un diputado. El sueldo es más modesto: unos 50.000 bolivarianos mensuales más cesta tickets y viáticos en dólares. ¿Qué tal?
— ¡Nooo Rodríguez! ¡Mi hijo recién terminó el colegio vale! No quiero que la vida se le haga tan fácil de entrada. Quiero que sienta la necesidad de estudiar. Quiero que deba aprender a valerse por sí mismo y sepa cómo se bate el cobre. ¿Tú me entiendes?
Al otro día, otra vez Rodríguez:
—
¡Ok Pedro, ahora sí! Ayudante del
Encargado del Archivo Muerto de la Alcaldía capitalina de Caracas. Basta con
que sepa leer y escribir. Sabiendo alguito de Computación es suficiente, claro
el sueldo es una cagada. Se va muy abajo. Serían un poco más de 35.500 bolivarianos nada más. Pero no tendría
viáticos. Sin embargo, eso lo podemos arreglar más adelante.
Pedro,
aunque se siente tentado de aceptar la pésima oferta de su amigo y
correligionario, siente un leve llamado de conciencia, por lo que exclama:
— ¡Pero Rodríguez! ¡Por favor!, consígueme algo más modesto. Recién empieza.
Algo de 5.000 Bs. ó 6.000 Bs. ¡Tal vez, hasta podría ser bueno un sueldo de 7.000 bolivarianos como mucho!
— ¡Pero Rodríguez! ¡Por favor!, consígueme algo más modesto. Recién empieza.
Algo de 5.000 Bs. ó 6.000 Bs. ¡Tal vez, hasta podría ser bueno un sueldo de 7.000 bolivarianos como mucho!
La
voz del otro lado, exclama, escandalizado y casi suplicante:
— ¡No Pedro! ¡No me pidas eso, por favor! ¡Eso es imposible!
— Pero… ¿por qué dices eso, Rodríguez?
— Me pides que lo ponga como:
¡PROFESOR UNIVERSITARIO, MEDICO O ENFERMERO!
Esos cargos, son por Concurso: ¡necesitan Currículo, Título Universitario, Excelentes Notas, Haber hecho un Postgrado, preferiblemente una Maestría, Experiencia previa de 5 años!... ¡No chico!, ¡Qué de bolas tienes tú!
— ¡No Pedro! ¡No me pidas eso, por favor! ¡Eso es imposible!
— Pero… ¿por qué dices eso, Rodríguez?
— Me pides que lo ponga como:
¡PROFESOR UNIVERSITARIO, MEDICO O ENFERMERO!
Esos cargos, son por Concurso: ¡necesitan Currículo, Título Universitario, Excelentes Notas, Haber hecho un Postgrado, preferiblemente una Maestría, Experiencia previa de 5 años!... ¡No chico!, ¡Qué de bolas tienes tú!

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